Cinco días después de mi encuentro con el suelo de Coyoacán (que me provocó una fuerte torcedura de tobillo, dos manos lastimadas y una rodilla fuertemente afectada) estoy caminando mejor. La rodilla está aliviada en un 60% y sólo una de mis manos continúa doliéndome.
Ya casi estoy del otro lado.
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